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24 de julio 2007
Reportajes

El milagro de Alfred
• Corrió el riesgo de que le
tomaran por loco o por charlatán, pero el producto dietético que
inventó en un momento de desesperación se vende hoy en todo el
mundo. Ensayos científicos avalan ahora que es bueno contra la
fibromialgia y el cansancio de los deportistas.
Reportaje por: Nieves SALINAS
Fotografías por: Jordi PARRA
23/07/07
Madrid, mayo de 2007. En el XXXIII Congreso de la Sociedad Española
de Reumatología se presenta un estudio realizado en tres hospitales
de Barcelona con un producto que reduce el dolor en los enfermos de
fibromialgia. El ensayo clínico concluye que el tratamiento es
seguro, con pocos efectos adversos. La noticia es seguida con
interés por la comunidad científica y por los miles de pacientes
que, desde hace años, usan el producto para aliviar una enfermedad
que, en España, aqueja a casi un millón de personas. Pero hay
alguien que acoge los resultados con íntima satisfacción. Es el
inventor de la fórmula. Su nombre, Alfred Blasi. Es informático.
Hace ocho años, aquejado de una fibromialgia, descubrió la manera de
curarse a sí mismo con un preparado de sales, el mismo que hoy se
vende en más de 150 países con el nombre de Recuperati-on y que
también ha demostrado efectos muy positivos contra la fatiga
muscular en deportistas.
La de Blasi (Girona, 1966) es una de esas historias de superación
con ingredientes para convertirse en libro de autoayuda o en
película. De hecho, en el entorno del director Alejandro Amenábar
han mostrado interés. A Blasi le diagnosticaron fibromialgia en
1996, con 29 años. “A raíz de una gripe, cuando todo me iba bien.
Apareció de golpe. Los médicos no acertaban. Decían que era estrés.
Hasta que por fin uno me diagnosticó fibromialgia. Caí en picado. Me
dijeron que aprendiese a vivir con el dolor. Era como una condena”.
Alfred era un enfermo atípico. Su perfil no era el del paciente tipo
de fibromialgia, pero la dolencia se le presentó con especial
gravedad. Fueron años de sufrimiento, de entradas y salidas de
diferentes unidades hospitalarias, de experimentar con todo tipo de
tratamientos, de inyectarse morfina para paliar el dolor... En 1999
le concedieron la invalidez absoluta y permanente. Su vida iba a
pique. Llegó a pensar en el suicidio. Hasta que un día decidió
investigar el origen de su enfermedad. Así empezó todo.
Respaldo científico
La voz de Alfred suena optimista. “Ya no podrán decir que soy un
timador. El camino no siempre ha sido fácil. He recibido amenazas,
he gastado lo que tenía, me he perdido la infancia de mis hijos…
Sólo ahora puedo decir que he dado carpetazo a la enfermedad”. Su
máximo anhelo se ha cumplido: que la comunidad científica respalde
el preparado que inventó en su casa de Reus (Tarragona) combinando
cuatro iones contenidos en las células humanas y que probó en sí
mismo hasta conseguir la fórmula definitiva. “Me centré en el
funcionamiento de los músculos y en localizar las sustancias que, en
su alteración, pudieran desencadenar mis síntomas. Leí libros de
medicina de universidades de todo el mundo. Probé con vitaminas,
proteínas, aminoácidos... Si llegaba a un callejón sin salida,
volvía a empezar”.
Cuando llegó a los minerales, vio que podían explicar muchas de las
cosas que él sabía de la enfermedad. En la farmacia compró las sales
en estado puro y aprendió su solubilidad. No tenía laboratorio. En
la cocina de su casa, con una báscula, combinaba los componentes.
“Echaba el preparado en una garrafa. Tras meses de pruebas, vi que
la combinación de sodio, calcio, potasio y magnesio era la adecuada.
Poco a poco empecé a sentirme mejor. Volví a caminar, a salir a la
calle, a conducir… a recuperar mi vida. Lo tomé sin interrupción y,
en 14 meses, estaba totalmente recuperado”.
Alfred dio a probar sus sales a otros fibromiálgicos de Reus. Las
preparaba en casa y las regalaba. El boca a boca traspasó las
fronteras españolas; muchos supieron del remedio, totalmente inocuo,
y de los espectaculares resultados que en él había obrado. “Siempre
dije que a mí me curó la fibromialgia. Nunca quise engañar a nadie.
Pero probé en el círculo cercano, y los que eran constantes y lo
tomaban mejoraban”.
Llamadas de todo el mundo
Desde ese momento Las sales de Alfred, como quiso bautizarlas uno de
sus hijos, cambiaron su vida. “Mi teléfono se saturó de llamadas
desde cualquier lugar del mundo. La gente lo sigue haciendo. Es mi
familia la que sufre las consecuencias”.
A velocidad de vértigo, Recuperat-ion pasó de ser un remedio casero
a una fórmula magistral que se preparaba en el laboratorio de una
farmacia de Reus, la misma que le había dado la garantía científica
que necesitaba su producto, que, por cierto, ya había patentado. A
finales de 2000, Blasi creó una web –www.alfredblasi.net– para
contar su experiencia. Pronto llegó a colapsarse.
En 2001, un grupo catalán le ofreció fabricar su producto. En un
gesto inédito, cedió la fórmula a cambio de que los beneficios de la
patente los destinasen a investigación. Bajo el nombre de Recuperat-
ion Electrolitos SL, el laboratorio comercializa desde entonces el
producto, que, al no ser fármaco, está registrado como complemento
dietético y se vende en farmacias. Conseguido el objetivo, Alfred se
desmarca del negocio. “Nunca he querido sacar beneficio de todo esto.
Mi único interés ha sido siempre que se investigue”. Desde entonces,
el Recuperat-ion ha dado pasos cada vez más firmes. Entre tanto, la
vida de Alfred ha recuperado su pulso. Ha regresado al mundo de la
informática, que abandonó por su enfermedad. Los resultados del
ensayo clínico de Recuperat-ion le mantienen exultante. Pero quiere
que haya más: “Seguro que, cuando hagan estudios a dos o tres años
vista, los resultados serán espectaculares. De alguna manera, para
mí se ha cerrado el círculo”.
La evidencia científica
Jordi Carbonell, jefe de Reumatología del Hospital del Mar –uno de
los tres centros barceloneses en los que se ha realizado el estudio
con Recuperat-ion, con el Clínic y el Vall d’Hebrón– es prudente al
explicar las conclusiones del ensayo. Carbonell habla de “resultados
interesantes” y de “conclusiones provisionales” que, explica,
“deberían ser confirmadas por investigaciones posteriores”, pero
constata la “ligera mejoría” que sobre el dolor experimentaron los
pacientes tratados con el preparado. El ensayo piloto, explica, fue
realizado durante seis meses con 60 pacientes –30 con Recuperat-ion
y otros 30 con un placebo–, de ambos sexos y con fibromialgia de
menos de diez años de evolución. En el grupo tratado, entre el
inicio y el final del tratamiento se detectó un efecto positivo
sostenido sobre el dolor y el estado de ánimo. En el mismo grupo,
una parte de los pacientes respondió ligeramente, y otra lo hizo muy
favorablemente.
El doctor Pere Pujol, del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat
del Vallès (Barcelona), ha hecho otro ensayo con el preparado sobre
la fatiga en deportistas. El estudio, realizado con un grupo de 12
corredores, concluyó que la administración de una bebida con un
contenido moderadamente alto en sodio (Recuperat-ion) ayuda a
restablecer más rápido la hidratación muscular y los sustratos
energéticos necesarios para el rendimiento muscular. Según datos del
laboratorio, Recuperat-ion –que se vende en más de 150 países a
entre 18 y 22 euros en envases de 20 sobres– ya es un viejo conocido
de los deportistas de élite, usado, entre otros, por la Real
Federación Española de Tenis, el F.C. Barcelona y el Espanyol. La
fibromialgia es una enfermedad crónica de causa desconocida que
afecta a cerca de un millón de españoles. Con una alta prevalencia
en mujeres (85 por ciento), se caracteriza por un intenso dolor
musculoesquelético generalizado y crónico, fatiga no justificada y
trastornos del sueño. Además, pueden surgir otros síntomas como
trastornos cognitivos, ansiedad o depresión. Una de las principales
frustraciones de los enfermos es que como las pruebas médicas no
consiguen certificar el dolor que provoca la enfermedad, es muy
difícil obtener una baja laboral o un certificado de incapacidad.
Además, los aquejados de fibromialgia añaden a su dolor la
incomprensión de la sociedad hacia una dolencia que, en muchos
casos, es difícil de demostrar. Hoy no existe cura para una
enfermedad cuyo origen se desconoce, por lo que el tratamiento de la
fibromialgia se centra en cinco ámbitos –higiene postural,
medicación, técnicas de relajación, mejora del sueño y ejercicio–
que puedan influir en el estado del paciente.
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