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Prensa |
www.alfredblasi.net |
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ALEX
GRIJELMO
Personas que han vencido la fibromialgia tras probar la fórmula
descubierta por un informático de Reus dan su testimonio
*
45.000 enfermos se benefician ya del hallazgo
*
Blasi recibió amenazas para que no lo comercializara
[
Blasi ha sido acusado en falso de vender su producto por Internet y fue
víctima de una maniobra tras la que estaba un laboratorio
Madrid
El informático tarraconense Alfred Blasi, de 34 años, se ha curado de
su fibromialgia gracias a su propio descubrimiento (véase el periódico
de ayer): el Recuperation. Pero no es la única persona que ha vencido a
esta misteriosa enfermedad que se consideraba incurable y que, centrada
en fuertes dolores musculares, puede llegar a causar la parálisis
parcial. Miles de enfermos toman ese producto casi anónimo, del que han
tenido conocimiento por casualidad y que aún no se considera un
medicamento (sino sólo un aporte de minerales); y pueden testimoniar su
mejoría. «Estamos curados», proclaman algunos de ellos. La fórmula
patentada por Blasi consta de varios minerales básicos, exactamente los
que tienen las células musculares sanas. Sus tremendos problemas
musculares (que le habían dejado paralítico) le llevaron a investigar
por su cuenta: ¿de qué está hecha una célula sana?: de magnesio,
calcio, potasio, sodio. «Eso debe de ser lo que me falta a mí», se
dijo. Experimentó con distintas proporciones, las probó y dio con la
clave. Fue el primer curado de una enfermedad que todavía se considera
oficialmente incurable. Pero hay otros.
Un médico curado
Una de las personas que han sanado gracias al Recuperation es el médico
Manuel Carranza, nacido en Huesca hace 36 años, licenciado por la
Universidad de Navarra y que trabaja ahora como pediatra en un hospital
de Andorra. Contrajo la enfermedad hace un año tras una infección vírica.
Sus dolores musculares crecían por la noche, y llegaba a quedarse
bloqueado en la cama. «Era incapaz de darme la vuelta; cada movimiento
me producía un dolor tan fuerte que era incapaz de dormir. Y para
levantarme de la cama tenía que ayudarme mi mujer». Gracias a que es médico
supo pronto que se trataba de fibromialgia, aunque algunos compañeros
le mostraban sus reticencias («no eres mujer», le decían; en efecto,
el 90% de los fibromiálgicos son del sexo femenino); y hasta algún
especialista le dio un diagnóstico equivocado (miositis: inflamación
muscular). Tomó analgésicos, antiinflamatorios, antidepresivos,
anticonvulsionantes. Nada le sirvió.
Su esposa, que le apoyó en todo momento (actitud fundamental para
los fibromiálgicos, que suelen encontrar a su alrededor la incomprensión
familiar porque «todo el día se están quejando»), buscó en Internet
datos sobre esa enfermedad. Allí encontró referencias a Blasi. La
esposa de Carranza animó a su marido a viajar para conocerlo. El médico
oscense se sentía entonces muy escéptico al respecto. Conversó en
Reus con el informático y le pareció una persona inteligente que decía
cosas muy lógicas. De regreso, probó el Recuperation, que a esas
alturas ya había patentado Blasi. «Fue espectacular», dice ahora. «Antes
de irme a la cama bebí medio litro con Recuperation y me acosté con
los dolores acostumbrados. Pero dormí de un tirón; y a la mañana
siguiente, como un milagro, mi rigidez había desaparecido. Tal vez mi
recuperación fue tan rápida porque sólo hacía cuatro meses que tenía
la enfermedad. Después yo he recomendado el Recuperation a muchos
fibromiálgicos que he ido conociendo, a través de mi hospital o por
otras vías. Se lo he dado a una burrada de gente. El 75% se está
recuperando. Hay un 25% que no. No sé por qué, pero hay gente que no
se cura. También sé ya que cuanto más tiempo has tenido la
enfermedad, más tardas en curarte».
Peregrinaje médico
Si se le pregunta por qué los más competentes laboratorios farmacéuticos
no han encontrado una fórmula tan sencilla que hasta puede hallarla un
informático sin muchos conocimientos médicos, el doctor Carranza
responde: «La fibromialgia da cantidad de dinero a los laboratorios. No
sé».
Por ejemplo, Domingo Castillo, profesor de Formación Profesional
(electricidad y fontanería) en Jaén, casado y padre de un chaval de 9
años, dedicaba entre 60 y 90 euros (de 10.000 a 15.000 pesetas)
mensuales a medicamentos. Hasta hace poco era uno más del millón de
personas que tienen fibromialgia en España. Si uno hace cuentas con
estos datos, salen cifras astronómicas incluso en euros.
Como en tantos casos, a Domingo le dolían todos los músculos. Empezó
a sufrir esos dolores en 1995, pero no escuchó la palabra «fibromialgia»
hasta hace tres años. Previamente, el peregrinaje de médico en médico
le deparó una situación que han vivido muchos de estos pacientes: «Usted
no tiene nada», suelen escuchar a la vez que les muestran sus análisis.
Domingo Castillo supo de la existencia de Blasi porque el informático
tarraconense le escribió un día un mensaje, igual que a otros enfermos
de fibromialgia cuyos nombres había encontrado en Internet (hay varias
ciberpáginas dedicadas a esta enfermedad). «Recibí el mensaje y lo
tiré casi sin leerlo. Después recibí otro, y lo leí más despacio.
Pensé que tenía lógica lo que decía Blasi. El 5 de febrero empecé a
tomar Recuperation y ahora estoy curado en un 95%».
Son muchas las personas que aportan testimonios similares, a menudo
con petición de anonimato. T. P. Cortés, por ejemplo, padece la
fibromialgia desde hace 10 años, y considera que ha mejorado «en un
25%» después de tomar la fórmula durante tres meses. Como los demás,
se enteró de su existencia buscando «fibromialgia» en Internet. Vive
en Madrid, y espera seguir mejorando. Anna A., diseñadora de Reus, dice
haber sanado por completo. Como Nora Z. P., de Tarragona, ama de casa.
Como Antonia, de Sant Boi de Llobregat. Y todos le están eternamente
agradecidos a Blasi. Su gesto de renunciar a los beneficios económicos
de la fórmula que halló servirá para que ese dinero se destine, como
tiene contratado con la empresa que la comercializa, a investigar más
esta enfermedad. Unas 45.000 personas se administran ya Recuperation,
aunque el producto no tiene permitida la publicidad porque oficialmente
no está reconocido como un medicamento. Para eso ha de recorrer un
largo camino burocrático y científico, que ya ha comenzado. Se vende
en farmacias, sí, pero como complemento dietético. Y gracias al boca a
boca.
La vida de este informático de Reus ha estado desde entonces rodeada
de amenazas: la policía tuvo intervenido su teléfono portátil... pero
no encontró rastro de los autores de los «avisos» porque contaban con
distorsionador del origen de la llamada. Y de acusaciones: le culparon
de vender medicamentos por Internet, lo cual está prohibido (y en su
caso era falso). Y de trampas: este verano, una maniobra tras la que se
hallaba un laboratorio («averigüé cómo fue todo... Qué quieres, soy
informático y lo averigüé desde mi ordenador») logró que el
Recuperation se considerase ilegal en varias autonomías. Tras las
oportunas (pero demoradas) comprobaciones, el producto fue devuelto a la
legalidad. Y anécdotas... A algunas revistas médicas llegan variados
testimonios de condena, escritos por supuestos pacientes que dicen no
haber sentido mejoría pese a tomar Recuperation desde hace un año
(cuando sólo se comercializa desde el pasado junio). También hay
testimonios falsos en Internet («ese producto puede causar la muerte»),
a los que Blasi ha seguido igualmente la pista cibernética... y todos
tienen el mismo origen. De momento, prefiere callárselo.
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