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Sábado
8 Mayo 1999. Volumen 112 - Número 16 p. 621 - 630
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Fisiopatología del dolor en el síndrome de fibromialgia: en el
umbral de su comprensión
Bonifacio Álvarez Larioa José
Luis Alonso Valdivielsoa Javier Alegre
Lópeza
aSección
de Reumatología. Hospital General Yagüe. Burgos
The pathophysiology of pain the fibromyalgia syndrome: at the
threshold of understanding
Med Clin (Barc) 1999; 112: 621-630
Luz y progreso en todas partes... pero la duda en el corazón, lágrimas
cuya razón no se sabe, dolores que no se sabe qué son.
Rosalía de Castro (1837-1885)
La etiopatogenia del síndrome de fibromialgia (FM) no
está suficientemente aclarada. Se han descrito alteraciones
musculares1,2, trastornos del sueño3,4,
alteraciones psicológicas5,6, trastornos inmunes7-9,
factores infecciosos10 y alteraciones neuroendocrinas11-13,
que no han podido explicar adecuadamente los trastornos que
presentan estos pacientes.
La FM se caracteriza por la presencia de dolor
musculoesquelético difuso y crónico, junto a la presencia de múltiples
puntos dolorosos a la presión14. Es así una entidad
caracterizada por la presencia de dolor en ausencia de grandes
alteraciones anatómicas o fisiológicas que lo justifiquen. Por lo
tanto, parece lógico pensar que el estudio de los mecanismos fisiológicos
básicos del dolor nos aportará información de la máxima
importancia en cuanto al cómo y al porqué del dolor en esta
entidad y, sobre todo, nos permitirá ofrecer mejores opciones terapéuticas
al numeroso grupo de pacientes afectados.
El dolor en el síndrome de fibromialgia tiene un
componente nociceptivo periférico
Se denomina dolor nociceptivo a aquella forma de dolor
que aparece como consecuencia de la aplicación de estímulos que
producen daño o lesión de órganos somáticos o viscerales15.
El dolor nociceptivo es el resultado de la activación de un sistema
neurofisiológico constituido por nociceptores periféricos, vías
centrales de la sensibilidad dolorosa y, finalmente, la corteza
cerebral15,16 (fig. 1).

Los nociceptores son la terminación periférica de neuronas
bipolares situadas en los ganglios raquídeos, cuya terminación
central se dirige y penetra en las astas posteriores de la médula
espinal17. Estos receptores específicos para el dolor se
encuentran en la piel y el tejido celular subcutáneo, en los músculos,
las articulaciones y las vísceras17. Se distinguen dos
tipos de nociceptores cutáneos, los mecanonociceptores A-delta y
los nociceptores C polimodales. Los primeros responden específicamente
a estímulos mecánicos, aunque también lo hacen a estímulos térmicos
en el rango de intensidades nocivas, y son las terminaciones
sensoriales de fibras mielínicas de velocidad de conducción rápida
(son responsables del dolor agudo). Los nociceptores C polimodales
responden a estímulos mecánicos, térmicos y químicos, siendo las
terminaciones nerviosas de fibras aferentes amielínicas con
velocidad de conducción menor (son responsables del dolor difuso y
mal localizado)15,18,19. En el músculo, los nociceptores
que demuestran una función más clara están asociados a fibras
amielínicas C (fibras del grupo IV) y responden a estímulos químicos
(como iones potasio, bradicinina o serotonina), al calor, a la presión,
así como a contracciones sostenidas del músculo y a la isquemia
muscular; algunos nociceptores musculares se encuentran asociados a
fibras mielínicas A-delta (fibras del grupo III) y responden a las
presiones fuertes y distensiones15-17.
Los estímulos capaces de activar los nociceptores
provocan en ellos dos tipos de procesos: activación y sensibilización.
La activación se produce por la estimulación inmediata del
nociceptor por el estímulo lesivo o por la liberación local de
mediadores que actúan sobre la terminación nerviosa. Estímulos
repetidos originan la sensibilización del nociceptor, consistente
en una disminución del umbral de excitación (alodinia), que hace
que estímulos que no tenían por qué ser dolorosos lleguen a
serlo, y una respuesta aumentada a estímulos que normalmente son
dolorosos (hiperalgesia)15,16,20. Además, la
sensibilización induce la aparición de actividad espontánea que
puede producir dolor incluso en ausencia de estímulo exógeno, con
un desacoplamiento entre estímulo y respuesta, originándose
respuestas exageradas y finalmente reclutamiento de los llamados
nociceptores silentes, que habitualmente no responden y sólo se
activan en presencia de cambios tisulares mantenidos18,19.
Las sustancias implicadas en la activación y la sensibilización de
los nociceptores aparecen recogidas en la tabla 1. El producto final
es la activación de la adenilciclasa y el aumento del AMP cíclico.
En los fenómenos de hiperalgesia, como se verá posteriormente,
además de estos mecanismos locales (hiperalgesia primaria), se
producen cambios de la excitabilidad de las neuronas de la médula
espinal (hiperalgesia secundaria)20. Para que se
desarrolle la hiperalgesia es crítico que los impulsos iniciales
desde la zona tisular lesionada alcancen el sistema nervioso central
(SNC); sin embargo, una vez establecida la hiperalgesia no necesita
los impulsos desde el tejido periférico alterado para mantenerse20.

Varias observaciones indican que en la FM hay sensibilización de
los nociceptores. Es bien conocido que los pacientes con FM tienen
un umbral para el dolor disminuido en los puntos dolorosos (tender
points) , tanto para estímulos mecánicos como térmicos14,21-24.
Además, la aplicación tópica de capsaicina, un estimulante de las
fibras de tipo C, produce en los pacientes con FM respuestas dermográficas
exageradas en relación con los controles, y lo mismo ocurre con la
aplicación de estímulos mecánicos25. Se cree que estas
respuestas son debidas a la liberación antidrómica de sustancia P
desde las aferencias primarias. Todo ello indica una sensibilización
de los nociceptores, principalmente los C polimodales, a estímulos
mecánicos, térmicos y químicos.
Las fibras nociceptivas mielinizadas de tipo A-delta
también parecen estar activadas en la FM, como lo demuestra el
umbral más bajo en los puntos dolorosos para los estímulos
electrocutáneos22 y las respuestas encefalográficas
aumentadas a estímulos térmicos dolorosos con láser de CO2
en el dorso de la mano24, teniendo en cuenta que las
fibras A-delta transmiten los estímulos al cerebro más rápidamente
que las fibras C.
También hay datos que pueden señalar activación de
los nociceptores silentes. Se ha observado que los músculos
dolorosos de los pacientes con FM presentan una respuesta
cualitativamente alterada a la presión, consistente en una
respuesta lineal al estímulo y un desplazamiento hacia presiones más
bajas en la curva estímulo/respuesta (presión/dolor)26.
Estos cambios cualitativos en el procesamiento de la información
sensorial no es probable que sean debidos a la sensibilización de
los nociceptores A-delta y/o C polimodales, que deberían originar
una alteración cuantitiva, sino que más probablemente tienen su
origen en la activación de nociceptores silentes, o bien en
alteraciones en el comportamiento neuronal en el asta posterior de
la médula espinal.
Además de la sensibilización de los nociceptores,
hay varios datos que indican que el dolor que experimentan los
pacientes con FM tiene un componente nociceptivo periférico. Por un
lado, la infiltración con anestésico local de los tender
points en los pacientes con FM consigue buenos
resultados, como tratamiento paliativo, en alguna zona especialmente
sintomática27. Este planteamiento terapéutico, que no
es práctico por el carácter difuso y crónico de la FM que obligaría
a múltiples infiltraciones, indica, sin embargo, que el dolor en la
FM se puede aliviar actuando a nivel periférico.
Por otra parte, el bloqueo epidural con opiáceos en
los pacientes con FM disminuye significativamente el dolor y el número
de puntos dolorosos, y la inyección epidural de lidocaína origina
una desaparición completa del dolor y los puntos dolorosos28.
Estos datos apoyan la idea de que el dolor en la FM no se inicia en
el SNC, sino que es provocado y posiblemente mantenido por impulsos
aferentes desde la periferia.
Igualmente, la presencia de diversas alteraciones
anatomopatológicas en estructuras periféricas apoyan un origen, o
al menos un componente, periférico en la FM. En las biopsias de la
piel de los pacientes con FM, se observan depósitos de
inmunoglobulina G (IgG), en la dermis y en la pared vacular, así
como un aumento en el número de mastocitos29. Se cree
que la activación de los mastocitos y la consiguiente liberación
de histamina, la vasodilatación, el aumento de la permeabilidad
capilar y el depósito de IgG podrían deberse a la &laqno;inflamación
neurógena» producida por la liberación antidrómica de sustancia
P (u otros neuropéptidos) por las aferencias primarias. Otras
observaciones, como la presencia de una envoltura de colágeno
rodeando las fibras nerviosas terminales30, también podrían
ser secundarias a la &laqno;inflamación neurógena», o bien
ser manifestación de un defecto intrínseco del colágeno, pero
indicando en cualquier caso la presencia de alteraciones periféricas.
Finalmente, la presencia de alteraciones histológicas musculares,
como las fibras ragged red o
la morfología rubber band ,
que de otro modo serían difíciles de explicar, señala al músculo
como el probable origen periférico, aunque no necesariamente el único,
de los estímulos dolorosos31-33.
Hoy por hoy, el mejor candidato para la activación de
los nociceptores en los pacientes con FM es la hipoxia muscular.
Algunos hallazgos histológicos, como las fibras moth-eaten
y las fibras ragged red , y
alteraciones mitocondriales en general, que suelen observarse en
situaciones de hipoxia muscular34, así como la disminución
en las concentraciones de fosfatos de alta energía35 y
de la presión tisular de oxígeno en sus músculos dolorosos36,
indican la existencia de hipoxia muscular en los pacientes con FM.
Por otra parte, se observa en estos pacientes un descenso aún mayor
del umbral del dolor durante la contracción isométrica del músculo37,
lo que indica la importancia del músculo y probablemente de la
isquemia muscular en el desarrollo del dolor en estos pacientes. Sin
embargo, no parece que los pacientes con FM presenten un trastorno
metabólico muscular generalizado importante, como indican diversos
trabajos con resonancia nuclear magnética espectroscópica38,39,
aunque esto no excluye que haya defectos focales en aquellas áreas
peor irrigadas o sometidas a unas necesidades energéticas mayores.
Diversas sustancias, liberadas en las situaciones de
hipoxia o cuando hay una demanda de energía superior a la producción,
tienen capacidad para activar los nociceptores. La bradicinina, que
parece ser el más efectivo estimulante de los nociceptores, es
liberada a partir de su molécula precursora si ocurren alteraciones
de las condiciones ambientales normales (descenso del pH, isquemia,
coagulación, etc.), siendo especialmente la hipoxia uno de los
principales factores que promueven su liberación40. Por
otra parte, hay grandes cantidades de potasio en el sarcoplasma de
cada célula muscular, por lo que la lesión estructural del
sarcolema o las alteraciones en la permeabilidad de la membrana
celular derivadas de la hipoxia podrían liberar al intersticio
iones potasio que, igualmente, estimularían los nociceptores40.
Una observación que apoya la lesión de la membrana muscular es el
hallazgo mediante resonancia magnética nuclear espectroscópica de
picos fosfodiéster en la mayoría de los pacientes con FM39,41.
El principal compuesto que contribuye al pico fosfodiéster en el músculo
es glicerol-3-fosforilcolina, lo que indica que los pacientes con FM
pueden presentar una rotura de la membrana muscular, ya que este
compuesto se produce por la acción de las fosfolipasas sobre los
fosfolípidos39,41.
Por otra parte, la hipoxia va seguida de una caída en
el ATP intracelular, necesario como fuente de energía para la bomba
de calcio. Si la función de la bomba resulta dañada, el calcio
intracelular permanece elevado, y los filamentos de actina y miosina
estarían permanentemente activados40,41, lo que podría
originar la presencia de los nódulos o bandas palpables en las
zonas dolorosas de los pacientes con FM, así como la morfología rubber
band descrita en algunos estudios histológicos32.
Aunque la mayoría de las investigaciones han tomado
al músculo como lugar periférico de referencia, tampoco hay que
descartar al tejido celular subcutáneo y otros tejidos profundos
como las fascias, los tendones, los ligamentos y las articulaciones
como origen del dolor en la FM42. La hipoxia también
activa los nociceptores en estos tejidos y, además, disminuye el
umbral de los nociceptores a estímulos mecánicos40.
Además de por la hipoxia tisular, los nociceptores
también podrían ser activados por estímulos mecánicos, como
puede ocurrir en el síndrome de hipermovilidad articular, cuya
asociación con la FM está bien establecida43, e
igualmente, tras lesiones repetidas en el ámbito laboral44
o tras un accidente45.
El asta posterior es el centro fundamental de la
integración dolorosa
La activación de los nociceptores alcanza la médula
espinal a través de las vías aferentes primarias. Éstas se
agrupan dentro de las raíces posteriores para llegar a la médula
espinal. Una vez dentro de la médula, las fibras A-delta y C se
integran en el fascículo de Lissauer, donde se dividen en una rama
ascendente y otra descendente, que tras recorrer unos segmentos
medulares lo abandonan para penetrar en el asta posterior. La
sustancia gris de la médula espinal fue dividida por Rexed en 10
capas o láminas, estando las seis primeras (I-VI) en el asta
posterior. Las neuronas con mayor importancia en el procesamiento de
los estímulos nociceptivos y su transmisión hacia el cerebro se
encuentran en las láminas I, II y V15,19. Se exceptúan
las aferencias de los nociceptores de la cara y del cuello, que se
agrupan en las tres ramas del trigémino, penetran en el tronco
cerebral por el puente y proyectan caudalmente hacia el núcleo del
trigémino19.
El asta posterior de la médula espinal tiene
extraordinaria importancia porque es el centro fundamental en la
intregración de la información nociceptora. En primer lugar,
constituye el primer eslabón de conexión dentro del SNC: recoge la
información de los nociceptores periféricos y la distribuye y
dirige hacia las vías ascendentes, sometiendo, además, estas
aferencias a transformaciones profundas, mediante las cuales la
información nociceptiva es filtrada, discriminada, integrada y
codificada. En segundo lugar, el asta posterior se comporta como
centro en el que se integran y elaboran importantes respuestas
reflejas, tanto vegetativas como somatomotoras. Finalmente, forma el
sustrato estructural y funcional del control eferente o descendente
de la sensibilidad dolorosa17,46.
Desde el punto de vista bioquímico, el asta posterior
es también una encrucijada de diversos sistemas de transmisión en
la que se produce la liberación de diversos neuromoduladores y
neurotransmisores que actuarán produciendo estímulos excitatorios
o inhibitorios17,18,47. Las sustancias químicas
candidatas a desempeñar el papel de neurotransmisores sensoriales
de las aferencias primarias son fundamentalmente de tres tipos:
aminoácidos excitadores (AAEE), neuropéptidos y probablemente el
ATP17,47 (tabla 2), y se establecen entre ellos diversas
sinergias y modulaciones a nivel pre y postsináptico. Así, la
sustancia P, la dinorfina, la neurocinina A y el péptido
relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP) aumentan la liberación
de AAEE (glutamato y aspartato) en el asta posterior de la médula
espinal20,48; la sustancia P potencia tanto in vivo como
in vitro los efectos excitadores del glutamato y el CGRP potencia el
efecto de la sustancia P47,49.

La estimulación repetitiva de las fibras C conduce a un aumento
del tamaño de los campos receptivos y de las respuestas de las
neuronas nociceptivas espinales, originando un incremento en la
excitabilidad de las neuronas del asta posterior, conocido como wind-up20,50.
Este fenómeno probablemente se ve favorecido si simultáneamente se
produce estimulación de las fibras A-delta51. Si
persiste la estimulación se pueden originar cambios más
prolongados en la excitabilidad, conocidos como neuroplasticidad,
que podrían ser mantenidos sin necesidad de posteriores estímulos
nocivos periféricos20. El fenómeno de wind-up
está mediado por la liberación de glutamato y sustancia P por las
aferencias primarias tipo C, siendo inhibido por los antagonistas
del receptor NK1, sobre el que actúa la sustancia P, y
por los antagonistas del receptor N-metil-D-aspartato (NMDA), sobre
el que actúa preferentemente el glutamato52,53. La
activación de estos receptores produciría un aumento de la entrada
de Ca++ que, junto con la activación de la proteína
cinasa C (PCC), llevaría a un incremento en la expresión de
ciertos protooncogenes, como el c-fos y el c-jun. Los
productos proteicos de estos protooncogenes actuarían finalmente en
la producción de dinorfina y encefalina, lo que originaría cambios
de larga duración en las sinapsis que mantendrían la
hiperexcitabilidad central20,49,54 (fig. 2). La
importancia de los canales de Ca++ asociados al receptor
NK1 en el desarrollo de nocicepción persistente e
inducción de c-fos es muy inferior a la importancia de los
canales de Ca++ del receptor NMDA20. En el
desarrollo de estos mecanismos de hiperexcitabilidad central también
intervendrían otros receptores de AAEE, como los receptors
alfa-amino-3-hidroxi-5-metil-4-isoxazolepropionato (AMPA)- kainato y
los receptores metabotrópicos (receptores acoplados a la proteína
G y que modulan segundos mensajeros intracelulares)54 (fig.
2).

La sensibilización de los nociceptores no puede explicar todas
las alteraciones encontradas en la FM. Estos pacientes presentan en
el área de los puntos dolorosos un umbral de dolor a la presión y
a otros estímulos notablemente más bajo que los controles, pero
también las áreas que no son puntos dolorosos presentan un
descenso del umbral del dolor, aunque no en el mismo grado que
dichos puntos21-24,55-57. Esto indica la presencia de un
proceso central que altera el umbral del dolor y conduce a un estado
de hiperalgesia generalizado. Desde el punto de vista clínico, los
puntos dolorosos a la presión representarían zonas de
sensibilización de nociceptores (hiperalgesia primaria), mientras
que la disminución del umbral del dolor a nivel general se debería
a fenómenos de hiperexcitabilidad en las neuronas del asta
posterior de la médula (hiperalgesia secundaria)48,58-60.
Por otra parte, los estudios controlados con
antiinflamatorios no esteroides (AINE) han demostrado que éstos no
son eficaces en la FM61, aunque pudieran tener cierto
sinergismo asociados a terapias activas en el SNC62,63.
Al tener los AINE un mecanismo de acción preferentemente periférico,
su falta de actividad en la FM indica que los síntomas no pueden
explicarse sólo por las alteraciones periféricas. Sin embargo,
pese a esta falta de eficacia observada en los estudios clínicos,
muchos enfermos toman AINE y desean el alivio, no comprobado, que
les pueden producir estas sustancias64,65. Actualmente,
se sabe que los AINE y el paracetamol también intervienen en el
procesamiento nociceptivo a nivel espinal66-68.
Diversas observaciones apoyan la importancia del asta
dorsal de la médula espinal en el dolor de los pacientes con FM.
Aunque la aplicación tópica inicial de capsaicina es algésica,
por estimular la liberación de neuropéptidos, en especial la
sustancia P, aplicaciones repetidas originan desensibilización, y
altas concentraciones pueden bloquear la conducción por las fibras
C, dando como resultado acciones analgésicas y antiinflamatorias de
larga duración. Este efecto parece ser debido al bloqueo de la
liberación de glutamato y neuropéptidos (sustancia P, CGRP y
neurocinina A), pues las concentraciones de éstos en las fibras
nerviosas son casi normales69. En la FM, la aplicación tópica
de capsaicina sobre los puntos dolorosos, cuatro veces al día
durante 4 semanas, mejoró el dolor (medido por dolorímetro) en los
puntos dolorosos tratados, aunque no se observó mejoría del dolor
a nivel general (medido con una escala analógica visual)70.
La aplicación de capsaicina mejoró también el dolor a la presión
en los puntos dolorosos contralaterales no tratados (epicóndilo y
rodilla contralateral), lo que podría ser debido a la decusación
de la vía nerviosa en la médula espinal70.
Se ha observado que los pacientes con FM tienen una
concentración de sustancia P en líquido cefalorraquídeo (LCR)
tres veces mayor que los controles71,72. No hay correlación
entre las concentraciones de CGRP, que son comparativamente bajas, y
las de sustancia P73. Aunque estas sustancias son
liberadas por las aferencias primarias en su
terminación en el asta posterior, también son liberadas antidrómicamente,
como se ha comentado previamente, originando la &laqno;inflamación
neurógena». Esta notable elevación de sustancia P podría indicar
la presencia de hiperexcitabilidad neuronal en el asta posterior y
que la sustancia P fuera el principal neutransmisor implicado en el
cuadro doloroso de la FM; sin embargo, sus concentraciones no se
correlacionan con el dolor en estos pacientes72,74, lo
que indicaría que otro neurotransmisor debe ser el más
directamente implicado en el dolor. En cualquier caso, la sustancia
P podría intervenir en el desarrollo de la hiperexcitabilidad
central (fig. 2), en alguna de las manifestacions periféricas, como
el dermografismo y la sensibilización de los nociceptores, así
como en múltiples interacciones con otros neurotransmisores.
No hay estudios concretos sobre los AAEE en el LCR de
los pacientes con FM. Recientemente, se ha observado una elevación
notable en las concentraciones de homocisteína en el LCR de estos
pacientes75. Los autores atribuyen esta elevación a una
deficiencia de vitamina B12 que actúa como cofactor en
el paso de homocisteína a metionina. En cualquier caso, estos datos
indican indirectamente una probable elevación de las
concentraciones de ácido homocisteico, metabolito producido por la
oxidación de la homocisteína. El ácido homocisteico es un aminoácido
excitador (tabla 2), de estructura similar al glutamato y agonista
del receptor NMDA76,77.
La importancia de estos mecanismos de
hiperexcitabilidad de las neuronas del asta posterior (wind-up)
en el dolor que presentan los pacientes con FM ha sido puesta de
manifiesto por Sörensen et al78 al observar que la
administración intravenosa de ketamina (antagonista del receptor
NMDA usado en anestesia) mejoraba en la hora siguiente a su
administración el dolor y el umbral doloroso de los pacientes con
FM, y esta mejoría era muy superior a la conseguida con morfina o
lidocaína. En un estudio posterior de los mismos autores79,
los resultados fueron algo menos favorables para la ketamina (usando
una velocidad de infusión más lenta para minimizar los efectos
secundarios), respondiendo al tratamiento el 61,5% de los pacientes;
igual porcentaje respondió favorablemente con dosis más altas de
morfina que en el primer estudio. Esta observación señala
nuevamente sensibilización central en los pacientes con FM, debido
a que en estas situaciones se produce tolerancia a los opiáceos y
son necesarias dosis más altas de morfina para conseguir analgesia,
siendo muy importante en el desarrollo de esta tolerancia la
activación del receptor NMDA80. Igualmente importante en
este estudio79 fue el hecho de que sólo en los pacientes
tratados con ketamina se observó una mejoría en las puntuaciones
del Fibromyalgia Impact Questionnaire.
Por otra parte, la activación del receptor NMDA
origina una liberación de sustancia P desde las aferencias
primarias81, lo que podría explicar su elevación en el
LCR de los pacientes con FM71,72. Finalmente, se ha
observado que el umbral del dolor a la estimulación eléctrica
intramuscular repetida es más bajo en los pacientes con FM82.
Esta sumación temporal nociceptiva es, de nuevo, un signo de
hiperexcitabilidad central mediada por el receptor NMDA50,51.
Todos estos datos indican la importancia del receptor NMDA en el
dolor de los pacientes con FM y apoyan la presencia de
hiperexcitabilidad de las neuronas del asta posterior, ya que los
receptores NMDA están ampliamente representados en estas neuronas83.
Centros supraespinales e integración cortical
Las neuronas del asta posterior de la médula dan
origen a vías ascendentes que se concentran principalmente en el
cuadrante anterolateral de la médula espinal, después de haber
cruzado por la comisura anterior. Estas vías son el tracto
espinotalámico, el tracto espinorreticular y el tracto
espinomesencefálico. Otras vías, como el tracto espinocervical y
la vía de la columna dorsal, son vías secundarias de la transmisión
nociceptiva y su papel sólo se aprecia cuando se lesionan las
principales17. La mayoría de las neuronas del tracto
espinotalámico proyectan al tálamo ventromedial. Además, sus
axones proyectan colaterales a diversos núcleos del tronco del encéfalo,
desde el bulbo al mesencéfalo17. Las neuronas de la vía
espinorreticular pueden proyectar simultáneamente a la formación
reticular y al tálamo. La activación reticular puede ser
importante en la instauración y mantenimiento de los fenómenos de
atención, del componente afectivo-emocional, así como el
desencadenante de respuestas vegetativas, e incluso en la activación
de sistemas endógenos de control del dolor17. La vía
espinomesencefálica proyecta sus neuronas simultáneamente al
mesencéfalo y al núcleo lateral ventral posterior del tálamo17.
La sensación del dolor comprende dos componentes
distintos: el componente discriminativo-sensorial, que se encarga de
la intensidad, localización, duración y calidad de la sensación
dolorosa, y el componente afectivo-emocional, que incluye reacciones
reflejas vegetativas, cambios hormonales, motivaciones vegetativas
desagradables y la experiencia asociada al sufrimiento15.
Los elementos discriminativo-sensoriales de la sensación dolorosa
están mediados principalmente por el complejo ventrobasal del tálamo
y por la corteza somatosensorial, en especial el área SI15.
Los componentes afectivo-emocionales están mediados por núcleos
talámicos mediales, el complejo posterior, los núcleos
intralaminares y submedio, así como por zonas de la corteza que
incluyen las regiones prefrontales y especialmente la corteza
supraorbital15.
No hay mucha información sobre los neurotransmisores
que transfieren la información nociceptiva a centros superiores.
Las neuronas espinales que proyectan a diversos núcleos encefálicos
contienen diversos péptidos (colecistocinina, dinorfina, péptido
intestinal vasoactivo [VIP], somatostatina, bombesina y sustancia
P). Es muy posible, así mismo, que los AAEE desempeñen un papel
importante en la transmisión nociceptiva ascendente15.
Se han realizado pocos estudios sobre la fisiopatología
del dolor de la FM a estos niveles. Se ha observado en los pacientes
con FM, comparados con controles sanos y sin dolor, un menor flujo
sanguíneo en el tálamo, el núcleo caudado y la corteza cerebral84.
El tálamo y el núcleo caudado tienen un importante papel en la
percepción e integración de las señales dolorosas, lo que podría
originar una percepción dolorosa alterada en estos pacientes. No se
sabe si estos hallazgos son la causa de los síntomas del paciente o
una consecuencia de la propia enfermedad. Hipoperfusiones corticales
semejantes se pueden observar en los pacientes con depresión85,
e hipoperfusión del tálamo se encuentra también en los cuadros
dolorosos asociados al cáncer86 y en la distrofia simpática
refleja87, lo que indica que estas alteraciones pudieran
ser secundarias al estrés y al cuadro doloroso crónico. Además,
los estímulos dolorosos generados en el laboratorio se acompañan
de un aumento de la perfusión, no de una disminución88.
En el síndrome de fatiga crónica, considerado un
cuadro muy relacionado con la FM89,90, se ha observado la
presencia de hipoperfusión en el tronco cerebral, además de una
perfusión disminuida difusa en todo el cerebro91. El
tronco del encéfalo tiene gran importancia en las vías ascendentes
de transmisión del dolor, así como en los sistemas de modulación
del dolor que se verán más adelante. Por otra parte, en el tronco
cerebral se encuentra la formación reticular, de gran importancia
en la fisiología del sueño, y el centro respiratorio, pudiendo
estas alteraciones tener importancia en la aparición de las
desaturaciones nocturnas92 y en los trastornos del sueño
que presentan estos pacientes3.
En los pacientes con FM, los potenciales evocados tras
la estimulación térmica dolorosa del dorso de la mano con rayo láser
de CO2 presentan mayor amplitud y una distribución más
amplia y bilateral, incluyendo áreas fuera del área cortical de la
mano, en contraste con los controles, en los que los potenciales
evocados están más restringidos a la zona temporal contralateral24,93.
Independientemente de si estas alteraciones son debidas a factores
periféricos o centrales, es claro que los pacientes con FM
presentan una mayor activación del SNC en respuesta a los estímulos
nociceptivos. Es probable que la elevada tasa de impulsos dolorosos
que llegan a nivel supraespinal, quizá generados por la
hiperexcitabilidad de las neuronas del asta posterior, tenga
importancia en el origen de los trastornos del sistema nervioso autónomo94,95,
en las alteraciones neurohormonales12,96-98 y en los
trastornos afectivo-emocionales99-101 que presentan los
pacientes con FM.
Sistemas de modulación del dolor
Se ha podido demostrar la existencia de sistemas endógenos
inhibidores del dolor. El sustrato morfológico de este tipo de
analgesia se encuentra en las estructuras mediales del tronco
cerebral, desde el diencéfalo medial hasta la región del bulbo
rostral ventromedial (BRVM). En el mesencéfalo, son particularmente
activas las áreas de la sustancia gris periacueductal, que se
extienden hasta el suelo del tercer ventrículo. Estas estructuras
proyectan de forma descendente hacia el BRVM, que incluye el núcleo
magno del rafe y la formación reticular ventral adyacente, y éstos
emiten finalmente sus axones hasta el asta posterior de la médula
espinal17.
Las estructuras periacueductales y periventriculares
reciben fibras neuronales de la corteza, el hipotálamo y el sistema
límbico, explicando probablemente la interacción de elementos
cognitivos y emocionales con la percepción e inhibición del dolor102.
La estimulación de las vías procedentes de la corteza frontal y
del hipotálamo a través de la sustancia gris periacueductal y el núcleo
magno del rafe da lugar a analgesia y supresión de la nocicepción
en la médula espinal. Esta forma de control superior de la sensación
dolorosa indica que las funciones emocionales e intelectuales pueden
desempeñar un papel importante en la percepción dolorosa16.
Por tanto, estímulos y situaciones muy diversos pueden influir
sobre la sustancia gris periacueductal y ésta, a su vez, estimular
los núcleos del rafe17. Además, el sistema descendente
puede ser activado por fibras colaterales nociceptivas ascendentes
de la vía espinotalámica, espinorreticular y espinomesencefálica15,17
(fig. 1).
La naturaleza neuroquímica del sistema descendente es
muy variada, incluyendo opiáceos, serotonina, noradrenalina (NA),
GABA, neurotensina y AAEE47. En los pacientes con FM, se
han realizado estudios sobre opiáceos, NA y, en especial, sobre la
serotonina.
Terminaciones nerviosas y/o neuronas de naturaleza opiácea,
pertenecientes a los tres sistemas (betaendorfina, encefalina y
dinorfina), se encuentran ampliamente representadas en la sustancia
gris periacueductal, los núcleos bulbares y el asta posterior de la
médula17.
Las concentraciones de betaendorfinas se han
encontrado normales tanto en el suero103 como en el
plasma104 en los pacientes con FM. En el LCR, no se han
observado concentraciones bajas de betaendorfinas105, ni
tampoco de dinorfina A ni de Met-encefalina-Arg6-Phe7, que pudieran
explicar el cuadro algésico de estos pacien tes106. Es más,
en este último estudio se encontraron elevadas las concentraciones
de dinorfina y encefalina. Esta observación podría indicar un
aumento en la expresión de c-fos y c-jun en los
pacientes con FM, ya que estos protooncogenes están involucrados en
el control transcripcional de la dinorfina y la encefalina, y su
expresión, tras un estímulo nocivo, produce un incremento en la síntesis
de estos opiáceos20 (fig. 2). En cualquier caso, no es
probable que una disminución en la secreción de endorfinas sea la
base de la hiperalgesia observada en estos pacientes.
Los péptidos opiáceos son eslabones importantes en
la cadena, pero no son los únicos. En gran parte, la proyección
bulboespinal es de naturaleza serotoninérgica. Esto significa que
el sistema serotoninérgico desempeña un papel destacado en la
actividad del sistema descendente inhibidor, hasta el punto de que
algunas maniobras que producen analgesia pueden utilizar el sistema
serotoninérgico sin necesidad de involucrar al sistema de péptidos
opiáceos, como lo demuestra el hecho de que esta analgesia no es
antagonizada por la naloxona17. La mayoría de los
cuerpos celulares serotoninérgicos se encuentran en los núcleos
del rafe y bulbopontinos, desde donde proyectan sus axones hacia
diversas estructuras corticales y diencefálicas, así como hacia la
médula espinal47.
Tanto el dolor como las alteraciones del sueño que
presentan los pacientes con FM se podrían explicar por una
deficiencia relativa de serotonina, ya que este neurotransmisor
regula la percepción del dolor y el sueño no REM en los humanos y
los animales107. La importancia de la deficiencia de
serotonina en la FM viene indicada por la presencia de unas bajas
concentraciones séricas y plasmáticas de triptófano108,109,
por una baja tasa de transporte de triptófano (que probablemente es
un mejor indicador de la entrada de triptófano en el cerebro que
las concentraciones plasmáticas109), una baja
concentración sérica de serotonina71,110 y unas
concentraciones disminuidas de 5-hidroxi-indol-acético (metabolito
de la serotonina) en el LCR de los pacientes con FM111,
aunque en otros estudios las diferencias no llegan a ser
significativas110, y en ningún caso la magnitud de las
alteraciones ha sido comparable a los trastornos observados en la
sustancia P. Además, la amitriptilina, el fármaco de referencia
actual para el tratamiento de la FM, inhibe la recaptación de
serotonina y NA, por lo que su efecto beneficioso en algunos
pacientes con FM podría ser debido a sus acciones sobre estos
neurotransmisores en la vía inhibidora descendente112.
Sin embargo, hay algunos datos que restan importancia
a las alteraciones de la serotonina. Si la deficiencia fuera de
importancia central en la fisiopatología de la FM, cabría esperar
que los nuevos fármacos serotoninérgicos, como fluoxetina o
citalopram, fuesen altamente eficaces en el tratamiento de este síndrome.
Sin embargo, con estos tratamientos se ha obtenido una respuesta
pobre y, en el mejor de los casos, parcial y limitada a un tercio de
los pacientes con FM113-116. Además, la correlación
existente entre las concentraciones de serotonina y el número de
puntos dolorosos y el umbral del dolor en los pacientes con FM es
contraria a lo esperado, es decir, a más serotonina más puntos
dolorosos y viceversa117.
Un subgrupo de pacientes con FM mejoraron con
ondansetron, un antagonista selectivo de los receptores tipo 3 de la
serotonina, usado para el tratamiento de los vómitos inducidos por
la quimioterapia118. Sorprendentemente, no se modificaron
las concentraciones séricas de serotonina en los pacientes que
respondían al tratamiento y, sin embargo, se observó una notable
elevación de la serotonina en los que no respondían118,
lo que indica que su efecto beneficioso no se debe a su acción
serotoninérgica, sino más bien a su capacidad para inhibir la
liberación de neurotransmisores por las aferencias primarias119.
Aunque probablemente con una menor importancia en la
modulación del dolor que las endorfinas y la serotonina, en la
inhibición descendente del dolor también interviene el sistema
noradrenérgico. Los cuerpos celulares de las neuronas noradrenérgicas
que proyectan a la médula espinal se encuentran en núcleos
pontobulbares (locus coeruleus). Proyectan hacia áreas
espinales motoras y vegetativas e inervan densamente el asta
posterior de la médula. Sus acciones espinales son preferentemente
mediadas por receptores * 247.
Además de hacia la médula espinal, el sistema noradrenérgico
proyecta hacia el hipotálamo, el rinencéfalo, el neocórtex
cerebral (en especial frontal) y el cerebelo, estando implicado en múltiples
acciones tanto a nivel central como periférico.
Se han realizado diversos estudios sobre las
catecolaminas en la FM. Así, se han encontrado elevaciones plasmáticas
de dopamina y NA, con concentraciones normales de adrenalina (A)104.
La NA, además de ser un neurotransmisor en la vía análgesica
descendente, también puede actuar sensibilizando los nociceptores
(tabla 1) y provocando hiperalgesia en la piel lesionada120.
Sin embargo, en un estudio posterior no se encontraron diferencias
entre la FM y los controles en las concentraciones de dopamina, NA y
A en el plasma y la orina121, y otros autores han
encontrado concentraciones inferiores de NA y A en los pacientes con
FM95. En el LCR, los resultados han sido también
confusos, y se observan en un caso concentraciones bajas de 3-metoxi-4-hidroxifenetilenglicol
(metabolito de NA) y de ácido homovanílico (metabolito de
dopamina)110, y en otro caso concentraciones normales de
ácido homovanílico111. De modo igualmente confuso, unos
autores han encontrado un incremento en la densidad de los
receptores * 2 adrenérgicos122,
mientras que otros han observado una disminución en la actividad
del sistema adrenérgico periférico y un incremento en la actividad
colinérgica123. En función de estos datos, no parece
probable que las catecolaminas estén directamente implicadas en el
dolor de los pacientes con FM.
Además de los sistemas de inhibición descendentes,
la información dolorosa sufre un proceso de modulación en el asta
posterior de la médula. Esta modulación intraespinal se realiza básicamente
a través de las neuronas de la lámina II que se comportan como
interneuronas, sobre todo las células en tallo de Cajal (stalk
cells) y las células isleta (islet cells). Las células
en tallo tienen en general una actividad de tipo excitador, mientras
que las células isleta tienen un carácter fundamentalmente
inhibidor, siendo las encefalinas su neurotransmisor fundamental17,19,102.
Consideraciones finales
Los mecanismos fisiopatológicos del dolor son
complejos y muchos de ellos no son conocidos de modo adecuado.
Algunas de las observaciones referidas previamente en los pacientes
con FM admiten otras interpretaciones, y es posible que los
mecanismos predominantes no sean los mismos en todos los pacientes79,118.
Sin embargo, en función de los hallazgos de los diversos estudios,
es muy probable que en la FM exista una activación y sensibilización
de los nociceptores, que condiciona un cuadro de hiperalgesia
primaria. Entre otros muchos agentes nocivos capaces de activar los
nociceptores en los pacientes con FM, la hipoxia muscular parece
destacarse como el principal. Además de la sensibilización de los
nociceptores, y quizá con mayor importancia en cuanto a la
persistencia e intensidad de la sintomatología, probablemente se
produce un cuadro de hiperexcitabilidad de las neuronas del asta
posterior de la médula espinal que pudiera acabar induciendo la
aparición de cambios neuroplásticos mantenidos en el SNC en
respuesta a los estímulos nocivos periféricos. En esta
hiperexcitabilidad, aunque pudieran estar involucrados varios
neurotransmisores, la sustancia P no parece ser el fundamental, sino
más bien el receptor NMDA y los AAEE. La presencia de alteraciones
en las vías de transmisión del dolor a nivel supraespinal parece
tener menor importancia en cuanto al dolor, aunque puede tener una
notable importancia en el origen de otras manifestaciones clínicas
del complejo sintomático de la FM, como en las alteraciones del
sistema nervioso autónomo, en las alteraciones neurohormonales y en
los trastornos afectivo-emocionales. Por último, las alteraciones
en los sistemas de modulación del dolor, en especial, de la
serotonina, pudieran tener cierta importancia en un subgrupo de
pacientes, que serían los que responden a los fármacos serotoninérgicos.
Si este mecanismo hipotético se acerca a la realidad,
podría actuarse a varios niveles en el tratamiento de los pacientes
con FM. Por un lado, podemos actuar suprimiendo la activación de
los nociceptores, haciendo disminuir o desaparecer la hipoxia
muscular. En este sentido, son clásicos y conocidos los efectos
beneficiosos del ejercicio físico aeróbico en general124-128,
así como de la fisioterapia respiratoria128. Por otra
parte, siguiendo con el mecanismo hipotético expuesto, se podría
actuar en el complejo del receptor NMDA para reducir o frenar la
hiperexcitabilidad de las neuronas del asta posterior de la médula
espinal. Las posibilidades terapéuticas teóricas de los
antagonistas del glutamato y el receptor NMDA como analgésicos son
múltiples, incluyendo algunos compuestos existentes en el mercado
con otros fines y otros en fase de estudio. Por un lado, podrían
ser útiles sustancias antagonistas del receptor NMDA (fig. 3), como
magnesio, ketamina, memantina, dextrorfano, dextrometorfano, etc.
Por otro lado, estarían los fármacos que disminuyen la liberación
de glutamato a nivel presináptico, como los bloqueadores de los
canales del sodio (fenitoína, riluzole, sabeluzole, lamotrigina,
etc.). Finalmente, se podría actuar a nivel intracelular postsináptico
con agentes que disminuyan la movilización de Ca++ o
inhibidores de la PCC129.

Algunos antagonistas del receptor NMDA, como el MK801, el CPP y
la memantina, han demostrado ser antinociceptivos en modelos
animales de hiperalgesia persistente y dolor neuropático130-132,
y la ketamina ha sido eficaz en el control de diversos cuadros de
dolor grave en los humanos133-138; sin embargo, el uso de
estas sustancias como analgésicos, o en dosis cercanas a las analgésicas,
presenta efectos secundarios inaceptables, como trastornos motores
(ataxia) y trastornos de conducta de tipo psicoticomimético132,134,136.
Por ello, no parece deseable el uso de un antagonista competitivo
del receptor NMDA, pues al suprimir las funciones fisiológicas del
receptor se provocan importantes efectos secundarios, y parece más
lógico el uso de antagonistas no competitivos que actúen en un
lugar de modulación (fig. 3). La eficacia del magnesio, un
bloqueador del canal del calcio del receptor NMDA, en el tratamiento
de la FM no está suficientemente aclarada. Un estudio terapéutico
con dosis bajas de una asociación de ácido málico y magnesio no
demostró una eficacia superior al placebo139, pero
persiste la duda de si dosis más altas de magnesio solo o asociado
pudieran ser beneficiosas139,140. Probablemente, los
posibles efectos del magnesio no sean muy notables, porque el
magnesio se retira del canal tan rápidamente que no lo bloquea con
eficacia cuando hay una activación importante del receptor NMDA129.
En el futuro, la investigación y el posible
desarrollo de fármacos antagonistas del receptor NMDA con actividad
analgésica y pocos efectos secundarios, o bien la asociación de
varios fármacos que actúen a diversos niveles del complejo del
receptor NMDA, en dosis bajas, para conseguir eficacia analgésica
con mínimos efectos secundarios50,141,142, podrían ser
una alternativa terapéutica para los pacientes con FM. Son
necesarios nuevos estudios para aclarar las zonas oscuras en la
fisiopatología del dolor y poder ofrecer un tratamiento más
satisfactorio al numeroso grupo de pacientes que sufren dolores por
esta causa.
Agradecimiento
Queremos agradecer al Dr. Jesús Macarrón Vicente sus
ideas y ayuda en la elaboración de este trabajo.
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in the thalamus and the caudate nucleus are associated with low pain
threshold levels. Arthritis Rheum 1995; 38: 926-938 |