Experiencias personales

 
   

Me llamo Sergio Gijón, vivo en Puertollano (Ciudad Real), tengo 25 años y desde hace 7 padezco una Miopatia Distal de Miyoshi. Para quien no sepa qué es eso, diré que se trata de una miopatia degenerativa que se localiza en los músculos dístales del cuerpo (gemelos, manos y antebrazos).

Durante todos estos años la enfermedad ha seguido su curso cebándose en la destrucción muscular de los gemelos. Llegó un momento en el que los gemelos apenas se apreciaban, con el consiguiente deterioro de la calidad de vida y la movilidad. Cada año aumentaba la gravedad de los síntomas en forma de brote, normalmente en el cambio estacional de verano a otoño. Clínicamente se manifiesta con un aumento de 1000 veces en los valores normales de ck en sangre. Este año la sombra de utilizar una silla de ruedas recorría mi cabeza, ya que el brote ha sido muy fuerte y dependía de terceras personas para realizar cualquier tarea.

Trabajo en una ONG, y un buen día entró un señor por la puerta preguntando si tenía conocimiento de la existencia de una asociación de fibromialgia. Contesté que no por no decirle que no conocía ni siquiera lo que era la fibromialgia. La cosa quedó ahí, pero días más tarde, leyendo un diario de la provincia de Ciudad Real, vi una noticia que me interesó: ‘La Fibromialgia tiene cura’. Era una entrevista en la que Alfred contaba todo su periplo. Tras leer el artículo y recordar al hombre que me preguntó por la fibromialgia,  llegué a una conclusión: si Alfred había recuperado la salud en sus músculos por qué no iba a ayudarme a mí, aunque solo fuese venciendo los síntomas de la enfermedad. Acto seguido, me dirigí a mi farmacia para pedir una caja de Recuperat–ion. No estaba muy seguro de lo que iba a hacer dicho compuesto con mi cuerpo, pero al leer la composición vi que o me dejaba como estaba o, como era inocuo, en algo me ayudaría. Pero nunca me haría mal.

Comencé a tomarlo con la creencia de que una enfermedad muscular tan compleja como la mía no se solucionaría con una simple mezcla de sales minerales, pero cuál fue mi sorpresa cuando comprobé que a la mañana siguiente, cuando me levanté, ya no había ni rastro de dolores, entumecimientos, calambres... Evidentemente, esto me animó a seguir tomándolo

Desde entonces, han ido pasando los días  y no sólo han desaparecido los síntomas sino que además comienzo a recuperar masa muscular. Poco a poco, pero ya se nota. Y lo más importante es que mi neurólogo también ha notado la mejoría. Me noto con más fuerza para todo, lo que me hace subir los ánimos para enfrentarme al día a día. Animo a todos los enfermos de distrofias o miopatías a que pregunten a sus neurólogos por el Recuperat–ion y, si lo ven conveniente, a que lo tomen, ya que únicamente tiene ventajas. Y ningún inconveniente.

Podemos ver un haz de luz que no teníamos. Hasta ahora sólo disponíamos del convencimiento de que hay que tomarse la vida con filosofía y esperar a ver cómo evolucionaba la enfermedad. Pero esto ha cambiado.

Espero que mucha gente comience a mejorar gracias a Recuperat–ion. Y a Alfred.