Experiencias personales

 
   

Mi experiencia personal  con la Fibromialgia

 

Mi nombre es Margarita, de nacionalidad nicaragüense.

Producto de diferentes situaciones que se vivieron en el seno familiar, nací con problemas  nerviosos y dolencias musculares. 

 A la edad de 8 años, entré en una crisis aguda.  Los médicos no supieron definir el nombre de mi enfermedad.  Sin embargo alertaron a mis padres diciéndoles que yo estaba enferma de por vida y que tendría bruscos cambios en mis estados de ánimo, oscilando entre dos extremos:  Depresión aguda  y  alegría.   Presentándose estados de alteración, nerviosismo, temperamento irritable e insomnio.

 A partir de ese momento, por mucho tiempo, me medicaron con Tegretol[1].   Un medicamento que para los años 70, solamente se vendía bajo prescripción médica, en mi caso un neurólogo.

 Después de un tiempo, por orientaciones médicas, mis padres descontinuaron su uso.

 Me mantuve sin medicación durante muchos años, con pequeñas crisis de dolor, agotamiento, depresión, mal manejo de mi carácter, bajos estados de ánimo, insomnio.

 Desde chica (casi una vida entera.  Es decir mi vida –8 años) he padecido de un sueño fragmentado y despertares periódicos.  Apnea de Sueño[2] .   Jamás  pude dormir profundamente y despertar descansada.  Frecuentemente, llegaba a una etapa del sueño en el que yo podía oir, ver y hasta oler todo lo que estaba al mi alrededor, pero no podía moverme, sentía adormecido el cerebro  y poco a poco iba perdiendo la capacidad de respirar.  Luchando, inconsciente y conscientemente,  miles de veces logré salir de ese estado.   Luego de esos episodios, quedaba atontada y desconcertada.

 Toda esta situación y los padecimientos que experimentaba, afectaron enormemente mi crecimiento,  consecuencias negativas muy notables en mi vida personal, familiar y profesional.  

 El 28 de diciembre de 1996 sucedió un hecho en mi vida que me dejó totalmente desolada.   Sentí como si toda esperanza y la vida se me habían acabado.   Lloré sin cesar un mes.   Durante los primero 15 días,  experimenté taquicardia, insomnio en su máxima expresión.  Dolores extremos en el cuerpo.   Profundo adormecimiento del cerebro.

 La última semana que experimenté alta depresión y desolación, me quedé reposando en cama.  El día que me dí cuenta que tenía que retomar mi vida y continuarla, no podía caminar.  Cada paso que daba era como si se me desbarataran los pies, al pisar el suelo me dolía tanto que no tenía capacidad para dominar el paso, ni siquiera el movimiento de mis dedos.  Casi arrastrándome pude continuar durante una semana más. 

 Poco a poco el malestar intenso y la casi incapacidad para caminar, fueron  desapareciendo. Fue notable al mejorar mi estado de ánimo y lograr dormir  un poquito.   

 Es a partir de este momento que la Fibromialgia tomó total control de mi cuerpo y mi vida.   Agudizándose los síntomas y dificultando en gran manera mi relación con el exterior que me rodea.

 En  septiembre del año 2002,  otra situación en mi vida activó una segunda intensa crisis.  Esta vez el afectado fue un brazo,  no podía utilizarlo para absolutamente nada, luego se afectó la mano del otro brazo.  No podía sostener ni siquiera un lapicero, mucho menos peinarme o tomar los cubiertos para comer.

 Era obvio que esto se debía a la tensión que en ese momento estaba viviendo, mi estado emocional estaba descontrolado,  no dormía, estaba muy deprimida.

 Me di cuenta que esta situación no me afectaba únicamente a mí.   Estaba afectando a mi familia, quienes me aman y me apoyan todo el tiempo.   Decidí ir al médico y dichosamente el doctor, después de realizarme muchas preguntas y observarme,   me hizo el examen físico (puntos reveladores de dolencia en todo el cuerpo) que lo llevó a diagnosticarme la enfermedad, Fibromialgia.

 Durante mucho tiempo cargué con grandes sentimientos de culpa por mi falta de capacidad para convivir con el mundo exterior, me sentía agotada y cualquier situación me podía llevar a explotar con diferentes negativos estados  de ánimo. 

 Esto desapareció al darme cuenta de lo que sucedía con mi organismo. Empecé a comprenderme a entenderme y autocontrolarme.   Sentí especial alivio.  Ganas de luchar y de vivir.  Empecé a apreciar y valorar a todo y todos lo que me rodean y que gracias a Dios puedo tener conmigo y disfrutar.

 El doctor me mandó a tomar dos tipos de  antidepresivos, uno para el día y otro para la noche.  Los que tomé durante un mes.    Luego decidí suspenderlo, porque me mantenían demasiado sensible a cualquier situación.  Tenía que encontrar otra solución.

 Investigué sobre la enfermedad en Internet.  Encontré mucho material.  Pero el que más me interesó, fue el  que hablaba sobre un informático de Reus (España) que, con su propio esfuerzo y recursos, había sanado.   Había creado la fórmula de Recuperation.

 Contacté con el Sr. Alfred Blasi, un hombre que desde el primer contacto por correo electrónico, me brindó palabras de aliento, de esperanza y optimismo para luchar por una completa cura.

 Gracias a Alfred Blasi tuve acceso a Recuperation, el que inicié a tomar desde mayo del 2003, hasta  septiembre del presente año.    Me advirtió que a él le había sanado, lo cual no garantizaba que lo hiciera conmigo, pero que sin duda alguna iba a tener grandes avances en beneficio  de mi mejoría.

 Durante este corto período de tiempo con Recuperation, empecé a experimentar cambio positivos.   Por primera vez en mi vida tuve noches en las que pude dormir muy placenteramente y al día siguiente levantarme descansada, relajada y con ánimos de seguir viviendo.  ¿Los estados depresivos? Disminuyeron notablemente.    Mis relaciones con el mundo exterior afloraron.

 Actualmente, tengo dos meses de no tomar la medicina.  Todavía no estoy curada, pero no hay que perder la esperanza y hay que seguir luchando para ganar la guerra contra esta dolorosa invisible enfermedad.

 Un consejo que envío a todos los que, igual que yo, estamos enfermos de Fibromialgia:  no hay que desamayar, hay que llenarse de valor, comer bién eliminando todos aquellos alimentos que provocan dolor en el cuerpo y tratar de seguir un régimen de ejercicios que puedan resistir.  

 Uno de los principales sentimientos que ayuda a nuestros estados de ánimo es el autoestima y los deseos de superarse.

 ¡Adelante!  No hay que darse por vencidos.


 

[1]       Tegretol, eficaz para el tratamiento de personas con trastorno maniacodepresivo, particularmente para ayudar a estabilizar el humor. Tegretol es usado para tratar el dolor asociado con Neuralgia Trigémina (el nervio quinto craneal o Trigeminus). 

 

[2]       Apnea del sueño es una enfermedad que involucra la respiración durante el sueño y es causada por el colapso repetido del tubo respiratorio superior. Debido a esto, suceden pausas en la respiración durante el sueño El episodio con incidencia más frecuente es la obstrucción parcial o total del flujo de la respiración debido a la relajación de los músculos de la garganta y de la lengua.